domingo, 18 de diciembre de 2016

(sic) et non

collage © Juan Fielitz










En definitiva, oírlo sencillamente todo, dijo al parecer, era, como consecuencia de haberse ocupado ininterrumpidamente durante decenios de su estudio, un triunfo, y al mismo tiempo algo horrible. Pero nada daba mayor claridad, decía, que un oído perfecto o, por lo menos, un oído casi perfecto.
La Calera
Thomas Bernhard










los pájaros miran para adentro, dice, ¿viste? miran, miran para adentro, allá, en el muro, en el árbol, miran para adentro, ¡mirá! ¿viste? para adentro, siempre, y, en las jaulas, cuando son pájaros de jaula, parece, miran, miran para afuera, pero, no, no, miran, miran para adentro, porque están encerrados y miran para adentro, y nosotras, nosotras sabemos, miran, miran para adentro, dice, y supimos, un día, digamos, descubrimos, descubrimos que, que fracasamos, pero, ¡no no! no es un fracaso, digamos, un fracaso mirado, mirado como desde afuera, un fracaso con respecto a lo esperado desde afuera sino eso, ¿viste? que nos pareció, creímos, nos hacía singulares, dice, un talento, digamos, algo, algo que nos daba un sentido, un sentido íntimo, único, un sentido único que, digamos, fracturó, quebró, o no estaba, no era tal, no era más que una construcción, digamos, efímera, digamos, una forma de vocación que nos permitía habitar, ¿cómo decirle? como una cápsula de sentido, ¿viste? pero, rompió, se rompió y, sin eso, supongo, sabés, supongo, sabés, ya sabés, ¿no? sin un sentido, bueno, miramos para adentro y queda, digamos, nada, nada queda, se pierde, se esfuma, o, tal vez, tal vez nunca fue, quién sabe, quizás, aquella luz, la luz, digamos, como quien dice, dice, de adentro, digamos, se apaga, desaparece, ¿viste? dice, y queda, sólo queda la luz de afuera, la estricta luz, y las cosas iluminadas, digamos, físicamente iluminadas, como cosas, cosas bajo la luz, pájaros, sobre el muro, en el árbol, y el tiempo que pasa para que se echen a volar mientras nosotras, ¿viste? nos quedamos acá, quietas, detenidas, mirando para adentro, digamos, como los pájaros de jaula, dice.



*


Quién está en primera, Cuál en segunda, No Sé Quién en tercera
te acordás?
te acordás de ese diálogo?
de esa película, cómo se llamaba?
esa película
de Abbott y Costello
la viste? te acordás?
bueno, sabé, andá
andá sabiendo
escuchá, acá
acá es así.

es más o menos así.


*


cuando cojo
me encierran, decía
decía la T.
en el sanatorio, me encierran
me dice, la doctora
me dice
que 
estoy pasada
que
no sé lo que hago
pero si no cojo
me quiero matar
entonces cojo, cojo mucho
en cualquier parte
con cualquiera
y la doctora dice
                     que
estoy eufórica
que hay que hacer algo
con esa euforia
y con las ganas de matarse
cuando cojo y no cojo
y no
no entiendo
cómo
cómo es vivir sin cojer
y me bajo del bondi
detrás de un hombre
de un desconocido
y le hago señas
y cojo
contra una pared-contra un auto-en un pasillo
entre macetas y gatos
y la doctora dice
                    que
estoy en el pico
me dice
mejor
vamos a darte un tiempito
para que te establezcas
esos vaivenes no son
buenos, no son
deseables
y yo
me quiero matar
otra vez
me quiero matar
porque si no cojo
no sé                pienso    
más en la muerte
que en otras cosas
y no me mato
me encierran
por un ratito
así
voy
y vengo    
y vos?
por qué estás acá?


*


a veces, a veces es un detalle, por ejemplo, por ejemplo, es, primero es, es un agujerito, dice, es un agujerito, digamos, como de una brasa, como de una brasa de cigarro, una brasa que, sin querer, accidental, se te cae, se te cae en el ruedo de la pollera, justo, dice, justo en el ruedo de la pollera, la pollera nueva, la pollera recién comprada, recién estrenada para la ocasión, justo, digamos, para esa ocasión en la que estás, dice, feliz, estás feliz porque no falta nada ni nada sobra, y estás ajena, por ejemplo, a la injusticia del mundo y a la desdicha que va contigo, digamos, como una veladura grisácea que empaña casi todas las horas del día, dice, desde que te recordás con nariz, siempre, porque son pocos los momentos de este tipo, digamos, plenos, dice, y justo justo, se te cae, se te cae una brasa y quema, quema el ruedo de la pollera, la pollera nueva, nueva como este momento, único, abierto y, es un agujerito, dice, no es nada pero, digamos, la plenitud pasa, como a un segundo plano, pasa, dice, por algo que, digamos, que no podés manejar, dice, no podés evitar que lo que te rodea se escurra por el agujerito, digamos, como un resumidero, se escurra toda esa luz del instante, lo que se dice, digamos, dice, el ahora, porque, digamos, crece, el agujerito crece, es como un, como un hoyo y crece, enorme crece, por ejemplo, como un agujero negro, un embudo, digamos, como si se tragara, dice, lo que te hace feliz del instante, lo que te mantenía, digamos, absorta en la charla, dice, mientras vos lo mirabas y eso bastaba pero, una brasa, sin querer, accidental, echa a andar, dice, ese mecanismo angurriento que no, no te deja estar, estar en sitio, digamos, suelta, sin opresión, ser ahí lo que venías, digamos, siendo, y ese agujerito es, digamos, como una argolla, asfixia, dice, perdés la calma, y, se te empieza a notar, dice, el malhumor, y él, él no comprende, nadie, digamos, el cambio, dice, si estábamos bárbaro, ¿por qué? dice él, dice, ¡¿por una quemadura en la pollera?! y, entonces, entonces empeora, todo empeora, el hoyo, el gran hoyo, un cráter casi, casi un volcán activo, digamos, pero que en vez de suceder erupción, se apretuja, dice, y no podés, no, no podés explicar por qué sucede, no podés hablar de esa maldición, dice, que conocés de memoria, digamos, más bien, la reconocés, pero, no, no podés, no podés explicar, no podés, dice, te produce, digamos, pánico, la proporción de ridículo, ¿te imaginás? como ahora, digamos, mientras aro por las palabras parodias como esta, y otras, y entonces, todo, todo empeora, la situación empeora, dice, y, te gustaría gritar, te gustaría implorar, te gustaría, digamos, por ejemplo, decir: ¡por favor sacáme de acá sacáme de este agujero sin fondo sacáme de este pantano infinito que llevo encima! pero, no podés, no podés y ahora, digamos, sentís, sentís que lo arruinaste todo: la pollera, el momento, el lugar, lo que antes fue y lo que está por ser, digamos, todo todo cayó en el eclipse, en el eclipse de sol que, dice, es como un agujero, un agujero sellado y, por los bordes de la tapa, o sea, dice, por los bordes del cuerpo interpuesto, jirones iluminados, digamos, jirones iluminados de deseo lo intentan, intentan zafar, pero, dice, los animales huyen, a refugiarse huyen, y se levanta viento, se hace la noche, dice, se hace la noche, y así, así se repite, así, cuando ves el zurcido, el zurcido en el que ya estás pensando para el ruedo, dice, pero también cuando ves el fondo de una cuchara sopera, el fondo de un vaso, o, por ejemplo, como si las oquedades de un panal que, digamos, alguien, alguien como una, una que es una pero, digamos, es una y es otra, destruye, y, y ya sabés, dice, abejas, o avispas, lo mismo da, los aguijones, la culpa, digamos, digamos que quisieras, quisieras pedir, pedirle auxilio, por ejemplo, pedir: ¡por favor sacáme de acá sacáme de esta negrura rastrera! dice, y no, no podés, sabés que no podés, sabés, pensás: ya la cagaste, para siempre la cagaste, dice, ya arruinaste el momento, el momento ese, dice, quedó marcado, digamos, como una anomalía, como un fantasma que te persigue para las próximas veces, dice, si hay próximas, pensás, si hay próximas veces en que serás feliz pero no pudiste, ¿no pudiste dejar de hundirte por una nimiedad? como el polvo de aquella mariposa que aletea, ya, ya desparramaste una tormenta para el futuro, digamos, para el futuro que siempre siempre se te empecina igual, dice, o parecido, no importa, dice, no podés salir de esa circularidad, ejercicio, repetición, dice, de ese agujerito, digamos, omnívoro.



*


y vió, mija, cómo es
a mi edad, con unos pesos, pocos
vivir con ellos
no queda otra que
cuidar al nieto, cocinar
hacerle de sirvienta
como cuando le fregaba los calzones
cuando era chico; era
era tan amoroso
no hacía berrinches
vió, mija, el padre
lo tenía cortito, no daba disgusto
pero
creció-se fue-se casó
y yo le dije: mirá
tenela vigilada  
porque      mmm no sé   
no me gustaba
ninguna me gustaba
para él; le dije
le hablé del padre
pero
que no tomara, le dije
que no chupara
de la manera que había hecho él
y vió, mija
la curte a palos
le da al gurí, pobrecito
y yo, también
de vez en cuando
cobro; a veces
me vengo acá
por unos días
reparto
porque son 30   
por año
son 30
mija, la mutualista
vió cómo es!
llegar a vieja/ ser pobre.


*


de mañana me dan
una blanca-una roja
para despertar
un poco; pero
me faltan
un par de días
me faltan
para las sesiones
y aprovecho
para pasar los nombres
de los conocidos
a una libreta
porque después
algunos
por un tiempo
se te van de la cabeza
y me dan
una blanca-una blanca-una roja
   (otra)
después de que salgo
de cada sesión
y después
despierto
como nueva
un tiempito
dice mi familia
cuando me trae
puchos-torta-ropa limpia  
me explica
sobre el permiso, la firma
es
para que te mejores -dicen
a la hora de la visita
antes de darme
una roja-una roja
(la misma)
o no; no sé
porque después
un poco
entreverás
pero se te pasa
por un tiempito
una blanca-una roja
y así.


*


es un accidente, dice, un detalle que provoca un accidente, que provoca una falla en el curso del tiempo, digamos, circular, de días y días, donde hasta el horario de visita forma parte, aunque siempre hay alguna a la que nadie viene a ver, dice, y la ves, por ejemplo, como a aquella, ¿ves? lavándose la ropa, la poca ropa que trajo, en alguna pileta de alguno de los baños con un jabón que otra le prestó, otra a la que sí, a la que sí vienen a ver, y friega y enjuaga, friega y enjuaga, en silencio, digamos, como dejando en los brazos la soledad contenida, dice, y enjuaga y retuerce, enjuaga y retuerce, concentrada, dejando en los brazos la soledad apretada, tratando de ceñirse a la rueda temporal aunque sea la viva muestra de una de las tantas excepciones, y coloca la ropa en una de las sillas del patio y espera que se seque, como si el acto, digamos, la alejara del sino secundario: estar aquí y encima no tener a nadie afuera que la recuerde, tirada a la vera del conjunto de cuidados del lugar, hasta que un día, un día cualquiera, vas a ver, ya vas a ver, en el medio del trance de retorcer la ropa, en el medio del trance, donde intenta acomodar su singularidad de más sola que el resto, revienta un llanto, un llanto gutural que desengancha el tiempo circular en el que todas habitamos y entonces, todo se desparrama, digamos, como una catástrofe, en cadena, y, por ejemplo, aquella otra, a la que le gusta pintarse los labios un rato antes de cada visita, empieza a reforzar el lápiz labial exageradamente, dice, varias veces, varias veces, hasta dejarse el rostro todo pintarrajeado, y luego lo tira al suelo y lo pisa, dice, lo machaca contra el suelo, varias veces, varias veces, o, por ejemplo, esas otras, allá, comienzan a gritar, a putear, a intercambiar ininterrumpidamente y a gran velocidad cierto lenguaje soez que nos encanta lucir para trotear el tiempo, pero, pero a los gritos, dice, y ponen un cd en un huevito y se suben a una mesa ratona de la sala de visita, se ponen a bailar mientras se toquetean un poco, ¡ay, mamita, vení! y se ponen a bailar y cantan, cantan a los gritos, cantan esa canción que parece un himno acá, una parte de esa canción que todas todas entonamos con un fervor puesto en vaya saber qué asunto, en cada una, dirigida vaya saber a quién, dice, si padre, macho, hembra, hermano, hermana, novio, marido, hijo, hija, madre, familia entera, mundo entero, dice, y cantan, cantan a los gritos, cantan solo me quiero sentar a esperar que saltes al vacío y que no vuelvas nunca y que toda tu vida te mate la culpa de haberme robado una parte del alma hasta, hasta que, la pobre bacanal termina, termina yéndose de rumbo, yéndose a las manos terminan, ambas, y corren las enfermeras, corren a separarlas y las encierran hasta el comienzo de la hora de visita y todo retoma su curso, digamos, el tiempo circular se reengancha, dice, acomoda su órbita, en apariencia redonda, plana y sin mácula, tan llena, tan plagada, dice, de hoyos encubiertos.


*


no sé
dice N.
las cajas
estaban ahí
60 pastillas
arriba de la mesa
yyy
estaba bien, yo?
estaba bien
pero           las cajas        ahí
al lado del florero
y del cenicero
y yo fumaba
fumaba, en realidad
yo estaba bien
muy bien
me fui muy bien
de acá, me fui
la última vez
estaba bien
pero
mi madre, ella           
       dejó
las cajas en la mesa
60 pastillas
y me arde
todavía me arde
el estómago, un poco
un  poco, pero
estoy bien
estoy muy bien
tenés un pucho      
me das?



*


tené cuidado con ésa
tenela a raya-eh!
le prestás una pilcha y se la queda
y encima, te deja pegada
porque le dice a las otras
que vos se la choreaste
que era de ella
la calza era de ella
el yampú
los puchos
que vos le robás  le robás todo
de noche
le sacás
el lente de contacto
del ojo
cuando ella duerme
le usás
el desodorante   el perfume
la foto de Arjona
le andás vichando al marido
a la hora de visita
se lo mirás
por eso
te pintás-puta de mierda!
te pintás!
con su lápiz de labios
le escribís
cartitas de amor
para robárselo
cuando salgás
ésta?
cuidado-eh!
se hace la viva
de loca
nada; casi
ni un pelo
tiene.


*


vos viste, la gente, dice, habla de la vida, la gente, en general, casi siempre, cuando se da en divagar, así, la gente, define la vida, digamos, en referencia a otras cosas, o sea, quiero decir, dicen: la vida es esto o aquello, y yo, yo quisiera, a veces quisiera, digamos, cuando se habla de la vida, quisiera poder, poder detenerme en ella, digamos, sin que hubiese un punto de referencia, digamos, externo, que suspendiera el devenir de la conciencia, dice, en donde la vida no fuese un momento preciso, particular, un recuerdo, un rostro, palabras, dice, palabras, un instante en que la vida, digamos, no tenga una forma o signo referenciable a algo, alguien, dice, como una especie de vacío, ¿cómo decirte? vacío nítido, dice, de cuerpo en el cuerpo y basta, dice, porque yo, yo creo, o intuyo, o quiero creer, porque es importante querer creer en algo que se intuye, en algo que se palpa de una manera, digamos, intransferible, y, creo, creo que soy un algo continuo con una totalidad, o es el deseo de que así sea, es el deseo de una corriente sin sujeción, dice, puro caudal en su caudal y punto, pero, digamos, las palabras, ellas, caen, caen de ese desajuste, actúan como anclas, como paredes, como esclusas que detienen, dice, la posibilidad de sostener en ese espacio ilimitado, y, es paradójico, porque esa sensación, digamos, también nos deja un vacío, dice, pero de otra sustancia, otra especie, como taimada, como una rapiña o sustracción de la vida, esa, que definimos, dice, en referencia a otras cosas, digamos, una cadena interminable, dice, de predicados, de ausencias.


*


viste
ahora
que nos dejaron
comer con los de al lado
en el comedor
viste
al morochito; ese
el que siempre está
en la cabecera
de rulitos
el morochito
con camiseta
de Los Redondos
te gustan? 🎵de esa miel  🎵🎵       
                   tá-que-se-parr
                                      té
            pedazo de animalíí
                                     tó
                   ¿no?
🎵no comen las hormigas🎵🎵
no lo viste?
no te creo, no te creo!
          no te puedo cre
                               er
que no vichaste
los pies-las esposas-el cana
siempre al lado
está
en la cabecera
con esa camiseta.


*


primero
primero es
es un manchón
el ojo izquierdo, un manchón
en el derecho, lo mismo
y se juntan
se juntan, al medio
en una bola, un fuego
casi redondo
a veces blanco-amarillo
a veces gris, según el día
y rebota
rebota y rueda por el piso
hasta el pasillo
frente a una puerta
la puerta aquella, ponele, ves?
la de esa pieza
y rebota y pica
otra vez, pica
varias veces varias veces
se repite
se repite hasta
hasta que se deshace
se deshace en el vidrio
en el vidrio de la puerta
ese manchón
resplandeciente
¿lo ves?
bueno
esa es
toda toda
toda la verdad
por la que estoy acá
¿entendés?

mover la luz a mi antojo.


*


es irónico, dice, es irónico, ¿no? que casi en el centro, casi en el centro de este patio, nada menos que en el centro aproximado de este patio, hayan plantado un tilo, justo, justo un tilo, un árbol de tilo, un árbol que posee muchas propiedades que, ya, ya sabés, debés conocer, todos las conocen, todos conocen las propiedades de un tilo, pero, digamos, yo he pensado, todas estas tardes, desde que estoy acá, he pensado, dice, mientras me siento acá, justo acá, debajo del tilo, que parece un gesto irónico plantar un tilo en este lugar, justo casi en el centro del patio de este lugar, como una especie, digamos, de monumento vegetal que nos recuerde algo más que sus propiedades, dice, algo, digamos, como un símbolo de las mismas, y, justo, en el lugar geométrico, aproximado, donde estaría el centro, el centro de este patio donde pasamos horas y horas, justo, en el tilo, especie de axis mundi, digamos, intentemos consumir el tiempo fumando, fumando un cigarro tras otro, y, ¿te diste cuenta? te diste cuenta que desde este casi centro, desde el tilo a los bordes, digamos, dejamos un camino de filtros muertos, dice, un trillo de filtros muertos, como si el viento, en vez de producir uno de sus fenómenos más frecuentes: depositar hojas sobre el césped, deshojara nuestra enorme desazón, justo, justo, debajo del ala protectora del tilo, árbol perenne, que no deshoja, mientras nosotras pasamos horas y horas buscando alivio, digamos, de variadas maneras, dice, y aunque a veces, a veces quisiéramos estar a solas, acá, ¿no? acá no hay forma, no hay forma de que el tilo no nos reúna, no nos congregue, quizás por su sombra, quizás porque sus propiedades desprenden con la brisa, o nos da amparo pensar así, en esa posibilidad, dice, pero, pero no hay forma, no hay forma de que las voces no nos lleguen, no nos invadan, no se empecinen en contar, en repetir mil veces, mil veces las mismas cosas, dice, los mismos dolores, faltas, culpas, miserias, los mismos relatos, los mismos hechos, causas y circunstancias, las rencillas antes y después de los horarios de visita, el mismo comentario sobre ese grito, ese grito suelto, alguna noche que otra, ese grito que interrumpe la noche en la que, se supone, digamos, deberíamos dormir y a veces, no, no sucede con la eficacia esperada y más de una lo sintió y al otro día, dice, es parte de estas grandes conversaciones que varían de un timbre sonoro a otro, acá, debajo del tilo, como si este fuere, digamos, el tótem del lugar al que rendirle cuentas, dice, al que venir a despojarse de esa necesidad que nadie aquí recoge, digamos, más que nosotras, aunque a veces, dice, quisiéramos estar a solas sólo porque las palabras, las palabras propias, ya golpean, ya golpean demasiado nuestros cuerpos, dice, algo que quisiéramos, quisiéramos detener, detener al menos por un buen rato, por un buen rato vaciarnos, despojarnos de ese coro y de este, dice, de este coro que habita acá, digamos, en este juntadero de almas, almas parlantes, dice, que actúan como una orden de oficiantes de un árbol de tilo, casi en el centro, sí, en el centro, ¿te diste cuenta? dice, es irónico.


*


no sé cómo vienen todavía
cómo vienen y me dicen
las cosas que me dicen
esas personas
me hablan; a veces
me hablan
como mi padre
y dale y dale
el tema de las flores
insiste
mi padre
las flores, S., las flores!
que nunca me pusiste
me dice.


*


santo santo santo
hazme instrumento de tu ira
repite
aquella flaca
la paliducha
lo único que repite
casi lo único que hace
alza los brazos
y mira al cielo y repite
hazme instrumento de tu ira
y como los baja 
ya vas a ver, figurate
lentísimos
los ojos y los brazos
y mira fijo
adelante
y queda inmóvil
todo a la vez todo junto
parece, sí, parece
recién caída
del cielo
y así se queda
de estaca
un par de horas
o más.


*


toda esta atmósfera, ¿cómo decirlo? es, es, es muy decadentista, ¿no? dice, cómo iba a ser, si no, esta atmósfera, digamos, de gineceo de siglo diecinueve con un teléfono tarjetero que suena desde una hora, una hora fija, fija y matinal, hasta la nochecita, cuando se le coloca el candado, dice, con ese teléfono que suena y suena hasta que alguien atiende, grita un nombre, te llaman, pide tarjeta porque se le ha acabado el crédito en la suya y necesita, necesita llamar, y, entonces, levanta el tubo, ¿viste? porque ha sonado, equivocado-no-acá no es, ansiosa, ansiosa porque espera una llamada, corta, corta el llamado de otra, y así, así es un carrusel, este lugar, que en general, la gente, lo intuye o lo conoce, o cree conocer, tal vez, creo, tal vez por cuentos, literatura, películas o visitas, porque, digamos, lo que viene a dar acá le pasó alguna vez bien de cerca, dice, casi que, digamos, lo despeinó, y así, así es esta atmósfera, nada del otro mundo que no esté, digamos, ¿viste? como del otro lado, pero ocupando menos metros cuadrados y mucho para crear del tiempo un modo, una conducta, una sordera impasible o un don de opacidad, o maldición, que, dice, mirada toda junta, digamos, no llama mucho la atención, no tiene nada de raro, o de más raro, si lo observamos bien, no es, no es, digamos, un sitio mitológico, ni heroico, ni siquiera es, es, es muy bueno como lugar común, dice, siendo tan pobre, gastado, gastado de ejercitar metáfora, digamos, como una suerte de sitio de aquellos, sí, de aquellos, pero, abandonado, post industrial, digamos, como un paisaje de ruina moderna, pero ya sin un criterio científico muy claro, digamos, sin entomología, sin enciclopedismo, sin redención trascendente, dice, o sea, sin esa bruma cursi, esa imaginada bruma gótica, más endémica como valor añadido que el sitio en sí, porque acá, todo acá huele a rejunte, a sobra, a flecos, dice, sonido de bolsitas de nailon, de migas agolpadas en la falda, de paquetito de puchos arrugándose, digamos, una idea apolillada, de la que hablan y hablan, a veces con indiferencia, a veces con fascinación, dice, pero con miedo, como el segundo de la lista, casi seguro, después del miedo a la muerte, dice, casi seguro, esta atmósfera, elevada a símbolo, tan de todos los días, si la observaran con atención, dice, sin miedo, claro, sin eso, entre los platos, los carteles, el alumbrado público, la lucha cuerpo a cuerpo, dice, en las rendijas del día a día, pierde la gracia, digamos, si no contaran los signos del dolor, de cómo dice el dolor sin parecerlo, en gestos mínimos, digamos, rostros, como una llamada que no recibimos, o una tarjeta, otra, con crédito, esta sí, dice, si no tenemos motivo o nadie nadie a quién llamar, o, lo peor, qué decir, ¿qué duda cabe? este lugar es, es, digamos, es otra clase de decadencia, así, así es este lugar, por óxido, dice, por humedades amontonadas, un carrusel atascado, al descampado de cualquier cielo baldío que no hayan pintado ya con devoción artística, dice, en expresión exagerada, digamos, hasta el paroxismo, el aburrimiento, la abulia, la postal pintoresca, el gift shop de alguna celebridad muerta por los excesos de algún talento mayor.


*

volvé - sólo - pa que se vaya – sólo - pa que no vuelva - santí  santito – decí - decíles - de - de mi cabeza  - ¡pah! - pa que se baje de mi cabeza -  y se pelee - el santito - con esa bruja - que no se vuelva - que lo devuelva - santito - ¿qué? - ¡qué se la trague la tierra! - decíme - sísí - santito - el secreto - decíle a ellos - también - decíles - decíles de él - de su nombre - del que no saben - no saben qué - quiayé cavalo yoga - lo arrastra - y yira y yira - y no saben - ese - secreto - santosanto - decíme - ¿cómo? – como una yunta de bueyes - santito - les digo - a ellos - les digo - que se piantaba - santito - contá y contá - y la vela y la cortina y el feiyao preto - la garrafa - culebra güera - u fogo de changó - ¿lo ven? - ¿lo ven ahí?    -     ¡santito, santito! - no me  dejés -                                 ¡ ave-maría-purísima !                              decían las ursulinas en el colegio y ese pastor de la iglesia de los ultísimos días de cristo que andaba yo en trata con el demonio y que él andaba en trata con el demonio y que esa mulier andaba igual en lo mismo        -               ¡fora! -      santito mío - no me dejés   tirada         agora sim                       bajá       bajá   decíles                 de                          no                                                   eso                     de          e  e  essspíriti santi                              espíriti             inomine pater                                         nooooo   minííí   -  bajá mocosa -   bajá - de ahí - de ahí - de - sííí -  sí - padre -  dios-santo -  sí – ahhh - sí



*


la X.
la X hablada en lenguas; no
no se le entiende/ no se le puede entender
a la X.
mucho
no se le puede entender
cuando pasa
de una circunstancia a otra
el rostro de la X.
¿no?
la mueca
la boca
en ese lenguaje
es otra no es otra
la X.
la X. hablada en lenguas
se aterra
se aterra y más:
se deforma
cuando la vienen a agarrar
cuando la encierran
la calman por su bien (el de ella)

                                   y el nuestro [1]



[1] Quién está en primera, Cuál en segunda, No Sé Quién en tercera



*


carne y hueso, y piel, dice, piel al sol en la hamaca, en la hamaca de hierro, moviéndose, moviéndose, digamos, a una velocidad constante, acariciadas, piel al sol acaricidas, tal vez mucho, tal vez poco, tal vez más de lo que cada una sepa de la otra, de lo que no se dice, pues, dice, no se puede alcanzar, carne y hueso, así, cuando las voces, digamos, no dejan de relatarse, dice, así, mientras la sombra, la sombra cuadrada del patio nos avanza, se ve avanzar, se ve formar casi un trapecio, un trapecio oscuro y, entonces, detiene el balanceo y se levanta, se levanta la hamaca, la hamaca de hierro, nos encorvamos por ella hasta dejarla, hasta dejarla en la última posición conocida del último rayo de sol, más o menos medido por la casi misma situación de ayer, si no llovió, o si ninguna no estuvo, digamos, fuera de juego a esa hora, y, se hamaca, nos hamacamos hasta que vamos dejando de a una, hasta que la noche, la hamaca quieta, las más mayores reubicándose frente a los televisores, a los televisores comunes y a los que tienen, las que tienen, en cada pieza, que lo han traído, les han dejado traer, dice, no, no como los celulares, prohibidos, prohibidos, aunque ya, ya viste, habrás visto: es una de las tantas epopeyas, pequeñas, pequeñitas, sí, burlar el orden, y, sobre todo, sobre todo, declararlo, digamos, como una victoria épica, dice, vaya a saber por qué necesidad paradojal de no ceder del todo a la naturaleza más propia que acá nos trajo, tal vez, al fin y al cabo, es nuestra parte del cuerpo, digamos, no enajenable, ¡qué qué joder! ¿no? y si no, ver novelas, algunas, y pocas más, las más pertrechadas, informativos, antes de la llamada al comedor, los ruidos de los carros en su ronda, en fin, dice, todos esos otros cambios de situación antes de la solicitud, digamos, imperial, de ir a dormir, carne y hueso, y algo más, algo, dice, que se guarda de las palabras bajo una llave extraviada, mientras hasta mañana, por suerte, el último día de alguna, dice, el último, tal vez mañana o dentro de unos más, con suerte, pocos, o lo que resten pagos dentro de la cobertura que queda, dice, quizás, con suerte, no vuelvo-no vuelvo nunca más, dice, decimos casi todas, y algunas lo consiguen y otras, otras no, dice, no hemos logrado, digamos, partir del todo, pasar la raya blanca del piso que separa la última puerta, carne y hueso, tal vez sí, dice, pero, piel, la raya blanca del piso, no, ya no será lo mismo, no, nunca vuelve, nunca vuelve, dice, a ser igual.


*


ess                 asco
es un gran asco, es    
cómo explicarte?      a ver     ess
como una
como una hinchazón
ilimitada, por dentro
ilimitada; a ver
esss       ess    
como tener
como tener una medusa
u otro animal sin consistencia ósea
nadándote
desde el estómago a la garganta
como una esponja
como una esponja saturada
de una textura rugosa
cierto volumen que excede al cuerpo
monstruoso
de doble o triple tamaño
de una persona         de una persona
a ver          como quien dice
de una persona          
normal
hasta que no lo tolerás, no
no tolerás
tanto asco, la repugnancia
la bolsa llena de repugnancia
y vas
vas en secreto, vas
en puntas de pie
cerrás la puerta, te arrodillás
frente al inodoro
te hincás
y el fondo de agua
el agujero de agua
te empuja, te empuja
los dedos, todos, te empuja
hasta el esófago
hasta vaciarte
hasta volver de aquello
como flotando
como flotando, ligera
y te jurás: no
no más, nunca
nunca más
vas a comer así
y pasás
victoriosa
un par de semanas
te la pasás a lechuga
hasta que otra vez, otra vez
te atragantás
y repetís, lo repetís
varias veces, lo hacés
desde hace años lo hacés
sin que se note, sin que se sepa
hasta que un día te descubren
te encuentran
otra vez en el baño, otra vez
pero tirada y con esto, ves?
con estos cortes
en las muñecas.


*


mañana me escapo, me escapo
como ayer la L., me escapo
por los techos, saco fuerzas, no aguanto
no aguanto más, no sé
no sé cómo; cómo?
no sabés, me sale
el corazón, loca
el corazón por la boca, me sale
y tengo frío, un zumbido
de lado a lado de la bocha
aprieta, no sabés!
tábanos  tábanos 
                ¡TA!
enfermera! llamala
llamá a la enfermera
decíle
me escapo-no puedo-no sé-prometí
a mi vieja, a mi hijo
voy a aguantar, esta vez , voy a aguantar
voy a salir
                 no sé cómo
de esto
me escapo
enfermera- enfermera- la inyección- YA!
la fisura, el zumbido
porque me escapo y no les cumplo y le vuelvo
le vuelvo a robar
a mi madre, santa
mi vieja
justo        ella          es
la que me cuida al gurí
porque el padre
el muy hijo de puta
no sabés, loca
sigue y sigue
y dale y dale, fisura
igual-igual
pero, pero
               ¡enfermera!
me escapo
mañana
por los techos
o no
no aguanto     más
                   ¡NO!
no sé  no sé
la cabeza
detona-detona!                                               
mi hijo… mi vieja… la inyección
el zumbido… la L.      
        ¡¡ENFERMERAA!!
ayer  
ella      
tampoco pudo aguantar.



*


vos, que me sacás, imaginate
petrificados, los ojos a la manzana
verde, en punto exacto, previo al declive
petrificada, como Petrarca, piensa
como Petrarca lo haría, como suspira
el poeta, suspiraría: ¡no, Laura, no!
rico de lírica, el tano, sublimaría y tampoco
es, es otra cosa, es
el abismo, es deleitarse con él
con los pies firmes, imaginate
arriba, desde ese risco donde simula
caída y justo, eso no; no se simula, ya está
abajo, ya, entre la puntas agudas: toda la bolsa
los cuervos, dándole rueda del cielo
a las ideas, al intradós de la carne
de la manzana, ya está viscoso, desvía
entre fructuosa, las moscas, verde manzana
amarronada, sin gloria, petrificada
pupila, como Petrarca
pero sin Cristo ni excusa, nunca sabré
cuál la largura, de qué medida el arrojo
qué proporción bien secreta
fija, bien fija, la inanición que llevaba
cosa de macho cabrío, con esa corte de ménades
pobre Petrarca, jodido
lo que reluce:
mucho oro falso, Petrarca
mucha moneda y vencida
ya se pudrió la manzana.


*


en esta especie de escombrera, dice, la noche, con potencial suspensión, cae, pero no de forma pareja, a veces no, no se consigue zafar muy fácil del insomnio, su bestiario, o es, es intermitente, o la conversa, interminable, sigue en cada cuarto, de a dos y hasta de cuatro, alguna colada de algún cuarto aledaño, para seguir fumando hasta que, de a poco, vamos, vamos abandonando el tránsito palpable, y se retira, se retira la última frontera, con suerte, digamos, si es, si es que no, no hay alguna que se queda, dice, hablando bajito, sola, como esas que, digamos, por ejemplo, ¿viste? aprietan un rosario entre las manos, o si no, si no hay pesadillas, si la química ha sido bien ajustada, con suerte, y la hermandad de úteros, digamos, conoce de lenguaje que no sabe, porque, supongo, dice, es algo que hemos atravesado en comunión, digamos, sin fechas, sabés, supongo, sabés, o lo podés imaginar, lo podés visualizar en alguna figura colectiva tipo, tipo, por ejemplo, las monjas de clausura, las esposas de los harenes, la niñas de la trata, las asesinas en prisión, las milicas vigilantas, las operarias de una maquila ilegal, las arrojadas al barro con una prole colgada de las tetas, las confinadas a algún campo de exterminio hasta la fosa común, las enfermeras de aquí mismo, dice, las eternas hijas de Eva y de Lilith, de Clitemnestra y Antígona, de Salomé y María, de Ofelia y lady Macbeth, en fin, esa hermandad, fermental, que a la hora de dormir, dice, tal vez prolonga algún tipo de misterio, como cuando nos despertamos de golpe, dice, y otra despierta al unísono, herida por la misma bala, parece, sí, parece, pero en el medio de otro sueño, lo mismo, casi igual, que agolpa la sangre por los cuartos, cómo, cómo, como cuando, digamos, ¿viste? ¿te diste cuenta? sangramos todas juntas, apretadas por una especie de membrana placentaria, la noche, y ese milagro de especie, pero con rabia, alegría, desgracia, de estar acá, pero vivas, dice, vivas, vivas pero expósitas, perdidas, deseantes, tal vez, dice, tal vez echando maldiciones, incluso sin pensar, incluso sin maldecir, pero maldiciendo, maldiciendo a la de al lado y al clavo de Cristo, el golpe de martillo que, digamos, nos ha tocado de ese martirio que derramó también, dicen, lo dicen: por nosotras, otra sangre que no hemos parado de limpiar, nunca, hasta ser, dice, incluso, incluso un círculo infernal, sin ni siquiera vigilia propia para alguna de las tantas hermanas, lobas-corderas-lobas, corderas-lobas-corderas, digamos, aquí reunidas, dice, en otra ínfima parte amarga de la casta, de la casta de la tierra a la intemperie, pero, digamos, con nombre, documento, historia clínica, cuerpo concreto y pedestre, y una sombra, involuntaria, como la de todos los mortales, sólo que a veces, digamos, un poco más pesada, quizá por los siglos, o mucho, y bastante, dice, bastante más oscura e invisible.



*


a R. la ataron, anoche
la ataron a la cama
estaba fulera
R.
ayer
estaba
loca.


*


pasó así:
resulta que
la M., bueno, la M.
ronca
ronca como un macho
y a mí
no me descansan
esas bolas
no, bueno, no
no me pegan
mucho, no me pegan
entonces, bueno, en fin
me fui
me fui al sillón
al sillón marrón
al de la sala de visita
con una almohada
me fui, me acosté
tranqui-tranqui, en fin
me acosté
me acosté, me dormí
algo me dormí
cuando pasó
el de la noche
el de la linterna
a oscuras
bajito, bueno, igual
clarísimo quedáte quieta no te hagas la viva bombón mirá mañana acá
    sí decís algo
    acá
               nadie te cree   bueno
por culpa de la M. -cómo ronca la M.!
resulta
el muy ortiba
ese, bueno
se refregó todo-todito.

en fin.



*


el cuchillo de untar la manteca, la manteca y la mermelada, el cuchillo, los cubiertos, todos los cubiertos, dice, todo ese plástico, ¿viste? hace muy poco ruido, distinto a nosotras mientras nos juntamos, nos juntamos en la boca de alguna de las piezas, nos juntamos de a grupitos, nos juntamos, las despertadas, a calentar el agua del mate, a compartir lo que hay o algo, algo extra, si a alguna, con suerte, algunos bizcochos le ha dejado la visita de ayer, nos juntamos, nos vamos juntando, salvo a las que vemos, hemos visto, más temprano, mientras las despertadas nos íbamos incorporando de a una, ¿las observaste? salvo ellas, después, después del segundo sueño, medio entreveradas aún, las vemos salir, de camisón, otra vez al cuarto, mientras ya vamos reuniendo sillas, dice, y se ve venir a las bandejas, del desayuno, las bandejas, con la dosis acompañante, perfectamente identificada, mientras las vemos también a ellas, también, salir del brazo, de a una, siempre, del brazo de una enfermera, medio dormida, digamos, muñeca de trapo, ¿no? parecen, ¿las observaste? cuelgan, con todo el peso propio, del brazo de una enfermera, o dos, según el tamaño, dice, según el tamaño, ¿viste? y el efecto del tratamiento ese día, y la anestesia a esa hora, las devuelven al cuarto, dice, otra vez, las conducen al cuarto, a dar el tercer sueño, y, se hace, se hace un silencio por cada una que va saliendo, ¿te diste cuenta? te diste cuenta como levantamos la cabeza, digamos, suricatas, todas juntas, para mirarlas, y callamos, el pequeño motín del desayuno se acalla, de forma breve, cabeza arriba, suricatas, hasta que desaparece, hasta la próxima, hasta la última, dice, de esa mañana, la última, quizás la última, de alguna de nosotras, dice, de alguna de ellas, la última sesión, mientras nosotras ya vamos, unas al tilo, otras a la hamaca, o a los televisores, o al cuarto un poco más, y ellas, ellas se acoplan a la danza, de a una, se juntan, se integran a nuestros más repetidos relatos, salvo que ayer, de madrugada, o esa mañana, dice, haya una nueva, siempre la más callada al llegar, si es que no es de las nuevas pero en repetición, digamos, y, un poco, un poco al principio, al principio, digamos, ellas, ellas también, del tercer sueño, como dudando, ¿las viste bien? todas las articulaciones: un paso–dos–para–gira–mediavuelta–izquierda–gira–entera–derecha–mediavuelta–izquierda–un paso-atrás–tres–gira, duda, mira, busca, busca, busca hasta encontrar, hasta encontrar la posición, digamos, la posición en el terreno de un nuevo día, como si nada, ¿viste? como si nada, ellas, dice, suricatas, ya están en gracia de igual o casi, digamos.


*


un, do , tré!
probando, probando
un, do, vamo
vamo a inventar, a inventar algo
por Dió!
pa salir de lo de siempre, bo!
vamo, vamo!
vamo a probar
un juego
un juego de palabra       ¿cómo era?
aquello
aquello   de, de
maría-maría
chusssena ssussocha sssechaba
no-no-no!
chucena su chota chataba
no!
maría-maría
chu ce na  su cho za
techaba!
te echaba
te echaba un, do!
naaa
         boo
no te enoje easí
dale, dale
te toca
te toca a vo, ahora
seguí-seguí

umnnn      do!


*


qué macana
cuando estás
conversando
y se te queda
una palabra se te queda
perdida
en el medio de la charla
algo se te queda
colgado
y lo buscás
una hora dos
el día entero
dándole vuelta
a lo birlado
quién sabe qué
por qué por qué
se te va de la cabeza
se te va
cuando venía así
tan tan
bueno, tan
como ahora
me acuerdo, por ejemplo, en Venecia
tres días, tres
para decir
Palladio
y me fui de Venecia y seguí
seguí
pasé
por otros sitios
por otras cosas
por otras interrupciones
para decir
sobre otros temas
otras personas o asuntos
y me voy
así
me voy
inquieta
pensando
cómo era
que se llamaba
o lo que venía
a continuación
cómo era
que le decían
a eso
qué
qué macana!
cuando venía así
como
cómo es que le dicen?
bien
venía bien
pero es raro
la cabeza es rara
la mente
cómo es
viste
cómo es? qué era?
lo que venía
diciendo.


*


en breve, dice, regresaremos, todas regresaremos a nuestras casas, a nuestros trabajos, a nuestra vida, a todo ese conjunto de quehaceres que, digamos, llamamos nuestro, por falta de otra palabra, quizás, quizás lo llamamos así por falta de otra palabra más, más, más ilustrativa, dice, o, quizás, por imposición, o asunto de necesidad, o ambas cosas, digamos, porque nunca sabemos dónde empieza y dónde termina algo, y, un vocablo, un vocablo así, más pertinente a una cuestión propietaria, un vocablo de ese tipo, parece esbozar, según entendidos, que ya estamos muy bien, o bien, o mejor, o un poco mejor, cuando, al fin, al fin reconsideramos como nuestro, lugares, lugares y actividades, a los que hemos arribado casi por accidente, dice, que por virtud de un empeño o de un don especial, en donde nos sumergimos sin pensar demasiado, casi de forma autista, dice, pero que mide, digamos, una suerte de rango de capacidad para regresar otra vez a todo eso, dice, como un riel de montaje, un riel de montaje del que bajamos y subimos según la mirada de un tercero, dice, entrenado para juzgar nuestra habilidad de existencia, nuestra idoneidad como expensa útil -o no-, dice, suponiendo que es el mejor obsequio que una, dicen, se puede hacer, digamos, una cierta felicidad imperiosa, necesaria, pero no demasiado efusiva, no demasiado a la vista, exigida como garantía, digamos, de un restablecimiento a una media humana, dice, que hace lo esperable: lavarse los dientes, pagar su alimento, estar muchas horas tras una actividad en troquel que, se supone, dignifica, y concentrarse, otra vez y otra vez, en esos aspectos saludables, sin rasgos de desesperación, sin rasgos de desesperación al abrir los ojos a la primer hora del día, sin rasgos de desesperación que enturbien lo que nos rodea, porque, digamos, cualquier anomalía que dé pruebas de salir de esos parámetros es, dice, un claro síntoma de algo que tendrá una definición precisa, un expediente, un diagnóstico, una categoría sicológica, sociológica, antropológica, digamos, una especie de marca distintiva del resto de la población, del resto de la humanidad, dice, a la que hay que atender, cotejar, medir, clasificar, aislar, proteger, ordenar, ordenar, porque se desmadra, un accidente, un detalle que provoca un accidente, algo que se agazapa en ensimismamientos, o violencias, o euforias, o todo eso junto, sin solución de continuidad, digamos, cercándolas un poco más, una segunda cerca, o tercera, sin tener muy demasiado en cuenta las particularidades más estrictas que rebasan en cada grito, silencio o ausencia, en fin, esas renuncias, dice, a las que, digamos, parece, dicen, habrá que corregir.


*


Horreur de la possession. Insupportable, indigne possession.
En un minute d’illumination, le voile est déchiré.
Elle voit la básese de posséder, de garder, d’accumuler.
Les vêtements sur elle, ça lui fut insupportable tout à coup et les objets réunis, assemblés autour d’elle, elle devait tout de suite s’en arracher.
Ignoble d’avoir désiré s’approprier, garder pour soi.
A la suite de cet acte si personnel, cependant public (aperçu de la rue) sa liberté lui fut retirée.


Le don, donner, se donner.
“Il fallait bien la défendre contre elle-même…”
Fleurs est sa seule réponse. Fleurs, Fleurs, Fleurs .[2]





[2] Les ravagés, Henri Michaux



*



sólo decíme cómo
extática regreso
muy fija frente al tilo
si ya se anduvo, sabés
doblada patio de cuatro nudos
por los carritos metálicos
de ruido al alba y de blanco
los pies de Rosa, los cables
y en las llorosas, grotescas
frente a un espejo y a un wáter
te diste cuenta?

—¿cómo otro mundo retoma tonada triste y hamaca y los gorriones se agolpan en sus meniscos de arroz mientras se aprietan la camisola porque las llama la luz?—

vos ves los  bordes? vas en puntillas?

—es que allá lejos los autos se han disparado sin suelo y entre los brazos del tilo se ovilla lágrima penado té mientras hacemos los gestos de quien levanta una hoja para guardarla del frío pero en un libro no abierto—

como las niñas, así
guardan secretos

 —entre nosotras—


































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