“Analice sus
sueños. Anótelos en un diario.” lee en un aviso de al pasar un veloz scrolling
en el monitor y pensar en una red de calderín en un instante de luz como de los
que preceden a toda oscuridad de pesca de las encandiladas, se acerca
es
lo que de las palabras no se podrá nombrar
enredo de los árboles/ el viento/ un movimiento de las hamacas/
dos niños detrás de una
palmera
asoman/ miran
intermitentes
iguales
dirá
son los iluminados alguaciles
bajo la entera potestad del sol el signo de la lluvia de la suspensión de los
detalles en macramé silente
la identidad de todo se tambalea como
un andamio mal calculado desparrama la sintaxis de los hechos, piensa
es un tahúr
un guante negro
dice
crucé la calle
es una recurrencia
alucinada -tal vez
¿es una
prueba de fe?
como dos tortas en giro en la vidriera
de una confitería dos discos los muñequitos besándose cuando en la trayectoria
les ha tocado coincidir y separarse, piensa
circular
el remolino de hojas
los pájaros espantados en la cabeza de
un árbol/ una estampida
los voladores unísonos
(la maravilla la mecedora la anciana)
un televisor con imágenes en mute
de fondo:
Las verdades me vienen de los sueños, los muertos me visitan [5]
los pies
sobre la seda la corrida los eslabones –pequeños- de plata suave la mucosa rosa
viejo, la plata, los destellos, contraste, dice
la plata,
el rosa viejo, los cristales, erizados, de los vasos, los caireles, la
vibración, iridescencia, la plata, el rosa viejo, los pies sobre la seda (¿o
tafetán?) o el sol, dice
en las tijeras, en las tijeras de
jardín
sobre pelouse
-Sss
verde, iridiscente, la plata, la culebra, los eslabones, el rosa viejo, dice
lo olvidé
mucha, en
un conjunto, un tumulto, la agilidad de las hormigas, la lluvia, mañana, lloverá,
un dejo de jazmines, de lejos, dice
no/ esperá
la
lluvia, la plata, en dos, partido, el cielo, los portales, el balbuceo, la baba
sinusoide de un caracol en la baldosa, dice
inquieta
la seda/ la lluvia/ la corrida
los espejos a tapar. [6]-una tía cerraba los roperos
[6]
¡Santa Bárbara Bendita! -una tía
cerraba los roperos
dice el azar
la poderosa superficie de la
concentración
adquiere epifanía
así
en otro estante de Lo Real
que es lo real y no es
dice
hay probabilidades miradas en una
determinada situación proclive a ser música de instantes
potencia a beneficio
o simple hacer un mundo
o refugio o atalaya
dice
crucé la calle
el cuerpo muerto de arriba/ las
cuentas/ el motivo principal
mientras
desplaza unos libros y abre otros y cierra los ojos frente a la brisa que le
acaricia en la mañana desde la ventana lateral donde intrusan criaturas de los
reinos de la sangre y del metal de los críos arrebatados de todo, contempla
la ciudad
de los gorriones
de los
niños que no llegaron al cielo, piensa
ese
constante ir y venir
en un
rosario, las manos
las
cuentas
se caen
en la escalera
cuentas/ olor de jazmín
en el
feudal de balcones.
la
ciudad de los gorriones
los
gorriones
las
migas apretadas en el puño que se desviste de un traje raído hasta la muñeca se
le ve estirar con los pelos grasos blancos en su cabeza azul en el trajín de la
plaza, dice
el
motivo es
la
trayectoria de agalma, dice
trípode
de los Siete Sabios collar de Erifila vellocino de oro anillo de Polícrates
guiñadas en el agua iluminada bombitas estalladas justo bajo cuya irradiación se
ampara un espacio de escritura con otros objetos valiosos pasibles de
perderse, piensa
verde, iridiscente, la plata, la culebra, los eslabones, el rosa
viejo, dice
es algo que se acciona que se mueve sin un plan establecido pero que
forma un verdadero nidal de cruces blancas sobre un vasto verdor sin horizonte,
dice
ellos entran cuando desean pasean
piden exigen que desbrocemos un trillo por donde no poder decir por ellos pero
escuchar en un crucero una esquina el silbo de sus encrucijadas.
a veces viene del río y a veces, dice
del viento
o de la casa en derrumbe
o desaparición.
La Casa de la Luna, dice
en el Arcano XVIII
las dudas los presagios la
sudoración de lo bestial en nosotros en busca de la tierra
del escorpión del reflejo los
perros que le ladran, lee
casi un pescado morboso que va y se muerde
un anzuelo que a cierto cuerpo le llama, dice
pero uno, sólo, uno solo
es
el motivo principal
bajo la lengua
al cimentar en lo desconocido los
muros solos se andan moviendo solos pero nada los mueve es el suelo por ahí por
donde va la puerta esa que muelen a golpes a repeticiones para pedir sin
permiso, piensa
un ser amado un espectro una elegía
el cuerpo muerto de arriba/ las cuentas/ el motivo principal
golpea.
una sinfonía de coreutas o la
geografía de un rayo
(olor de jazmín)
es, piensa.
retomar la morada en la morada propia
como quien se acomoda las prendas en un baile para uno en donde nadie, piensa
es lo de sí
que insiste en preguntar
a pie de obra
cómo será el edificio de cada vez la
quimera las partes iluminadas y el corte de la sombra sobre ese suelo
inestable, escribe
es una recurrencia alucinada -de blanco móvil a móvil negro
la sien en una bayoneta
la tropa pegándole en el tímpano
portazos que no cesan
caen en la escalera
cuentas/ olor /de jazmín
jazmín
de-Cierto Noviembre
la maquinita de Proust, Roberto
sabés?
vos entendés de que te hablo
lo que de las palabras/ no/
dice a pie de obra/ sí cierta constelación de objetos perdidos iluminados por partes.
post scriptum al decir de Edmond Jabès, no elegimos un libro sino que él nos elige. primera hoja, al azar. de "Relatos Chinos de Espíritus", de Lafcadio Hearn epígrafe de "El retorno de Yen-Tchin-King"