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lunes, 15 de junio de 2020

otro de Rafael Espinosa

© Matthias Heiderich



Folio

El destino es perfecto.
Inventó lo frágil
y diseminó el gozo.
Más tarde trajo personas
como cisnes objetivos
en un mundo nombrado.

Luego, fue la fe que es.
Toda esa maraña

de llamadas perdidas,
sexo sostenido con las partes
de alguien y taxis que huyen
y taxis que se toman
con sobreprecio para
ir a arrojar a bares adonde
nuestra soledad llegaría a ciegas.

Todas esas proporciones
que los seres perturban
en sus horas menos
ergonómicas, cambiando luz

por agradecimiento mientras
los humildes usan
las estrellas para carbón.

Luego, la plaga de los olivos
dijo que debemos morir
y nadie está cerca,

ni un bonzo. Un arte de lo casto
no se hace en compañía
ni tampoco un vacío deseo
de vida. Muertos, varados a la gran

barrera de coral nos unimos
a cantidades, pero no se besa
una tonelada, se acaricia
la frente de un cadáver,
así el prístino le brinda nuevos
terrones a la tierra.




*
















sábado, 6 de mayo de 2017

Uno de Rafael Espinosa, vía Transtierros.


© Laura Alonso





Estilos de las catedrales



No tengo que cubrirme de sangre 
para seducir al oráculo.
Conozco los secretos. 
En el pasado demoler,
en el presente dispersar,
en el futuro morir
junto a otro hombre que agoniza
bajo un arte de tubos.
Es fácil. Solo necesitas 
contar hasta tres. Y
ciertos días de pestañas terráqueas 
también conozco una ruta
de la piedad extendida 
entre Jr. Lampa y Jr. Torrico.
Está llena de piojos sacros y pordioseros:
toxicómanos, quemados, cojos
e invidentes que nunca aprendieron 
la virtud de contemplar.
Aun así hay veces que como un hurón, 
un pez-cueva o un ácaro que sueña, 
quisiera tener mala vista.
Pese a todo, los hombres trabajan
por la visibilidad. Se iluminan 
las playas 400 m aguas adentro,
se fotografían las estrellas
que colapsaron hace más tiempo
y los sentimientos toman en los monitores 
figuras de rosa o copa.
No importa la piedad, 
se trata de desaparecer la penumbra
para que pasee un miembro fantasma.
Es difícil tomar aire de esa manera.
Es difícil contar hasta tres 
y más difícil que dos se amen. Miro perplejo.
Como un rencor, la primavera
se va y reaparece, algunas parejas 
derrotan al cáncer y la dulzura
de la hierba deja el pie tumefacto.












(más de Rafael, acá)




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